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"En los caminos
que nadie pisó,
arriesga tus pasos...
En los pensamientos que nadie
forjó,
proyecta tu futuro...
En la oración que nadie
rezó,
junta tus manos en súplica".
Ana Roy.
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Mi vocación. |
La vocación lasaliana...
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A veces pensamos que la vocación es algo
que te complica la vida. Y lo que Dios quiere de ti es algo más
sencillo. Dios sólo te pide que seas bueno, bueno
del todo (Mateo 5,48). Con todo, te has de plantear dónde
y cómo serlo.
Si estás atento a las personas que se mueven
por las aulas y los patios puede, que a primera vista, no distingas
nada excesivamente llamativo o complicado, pero si indagas un poco
más descubrirás educadoras y educadores lasalianos,
asociados, Hermanos y Hermanas.
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Educadores Lasalianos...

Somos personas que nos identificamos con el “Proyecto Educativo”
de Juan Bautista de La Salle. Creemos que los niños y
los jóvenes merecen nuestra entrega en múltiples ocupaciones.
Desde las personas que cuidan la entrada y vigilan los patios, pasando
por quienes enseñan en las aulas, los que te atienden con una sonrisa
en secretaría, o cuantos contribuyen, sin que tus les veas, a que
el colegio lo encuentres limpio y acogedor. Tampoco podemos olvidarnos
de quienes nos dan de forma gratuita su tiempo entrenando equipos en los
patios, animando grupos de fe o colaborando en actividades de tiempo libre
como el Movimiento Junior, Grupos Scouts, Clubs de Esplai…
Asociados y asociadas...

Somos cristianos que, a través de diferentes caminos,
hemos descubierto a Juan Bautista de La Salle y la labor de la Escuela
Lasaliana. Hemos optado públicamente, mediante
compromiso, por colaborar con los Hermanos para llevar adelante
la Escuela Cristiana; y con ellos compartimos la fe y
momentos de fraternidad. Alguno de nosotros es antiguo alumno,
otros somos profesores y profesoras. La mayor parte de nosotros tenemos
familia y con ella compartimos nuestra vocación lasaliana.
También tenemos un sacerdote asociado que vive con los Hermanos
en la Comunidad de Palma de Mallorca, dispuesto a colaborar con ellos
en la proclamación del Evangelio. Puedes encontrarnos en Benicarló,
Inca, Paterna, Palma de Mallorca. Y muy pronto en Pont d'Inca y Alaior.
Hermanos y Hermanas...

Somos también cristianos que hicimos la opción de
ser maestros, cercanos a los niños, como lo fue Jesús
de Nazareth. Y por seguir a Jesús y su proyecto para la humanidad,
vivimos en Comunidad, como los primeros cristianos, y
nos llamamos Hermanos, la palabra que mejor refleja cómo
queremos ser y cómo queremos vivir.
Y por seguir a Jesús asumimos un compromiso
público, los votos, en los que reflejamos nuestro proyecto
de vida:
• Deseamos que Dios sea la gran
riqueza de nuestra vida, y por ello lo tenemos todo en
común, procurando llevar una vida sencilla.
• Pretendemos que Dios sea
el gran amor de nuestra vida, un amor que queremos vivir
desde la gratuidad, y que queremos compartir con todas las personas
que se acercan hasta nosotros.
• Intentamos, como Jesús, estar dispuestos a "salir
al camino", para llegar a quienes más necesiten nuestra
ayuda.
• Nos asociamos para trabajar al Servicio Educativo de los
niños y los jóvenes, especialmente cercanos a quienes
sufren las pobrezas de nuestro tiempo...
Si buscas, seguramente que encontrarás un Hermano
dispuesto a escucharte. Si buscas a las Hermanas, tendrás que ponerte
en camino, no las localizarás en España, pero sí
las puedes encontrar trabajando en Roma, en Sudamérica, en Madagascar.
Si estás interesado en hablar de estos temas puedes
contactar con el Hermano José TOMÁS
CUÉLLAR "clickando"
abajo:
Hermano
José TOMÁS CUÉLLAR.
Reflexión
VOCACIONAL...


Nueve días para orar
a Dios por las vocaciones cristianas.

Fue Dios quien,
a través de su Espíritu, llevó a Jesús
al desierto. Y fue en el desierto donde Jesús fue descubriendo
de una forma definitiva lo que Dios quería de Él.
Es Dios, a través de su
Espiritu, quien te invita a contemplar la vida de Cristo y a comprometerte
con la causa del Reino: una tierra nueva, una humanidad nueva.
Es Dios quien te invita a mirar
más lejos... A no tener miedo... A remar mar adentro...
Déjate guiar, estás en buenas manos.
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Padre,
me pongo en tus manos.
Haz de mí lo que quieras.
Sea lo que fuere,
por ello te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo.
Lo acepto todo
con tal de que se cumpla
tu voluntad en mí
y en todas las criaturas.
No deseo nada más, Padre.
Te encomiendo mi alma,
te la entrego
con todo el amor de que soy capaz,
porque te amo y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque tú eres mi Padre.
(Charles de Foucauld).
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Tú también...
¿Por qué no...?

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Él
nos eligió.
Dios
nos eligió
para mostrarnos unos a otros
el rostro del amor de Dios.
Somos el vocabulario de Dios;
palabras vivas
para dar voz a la bondad de Dios
con nuestra propia bondad,
para dar voz a la compasión, la ternura,
la solicitud y la fidelidad de Dios
con las nuestras propias.
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Dios quiere algo de
ti... ¿Te has parado a pensarlo?
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Nuestra
vocación religiosa, en el surco de la Escuela
Cristiana, es una vocación laical, así
lo quiso nuestro fundador, Juan Bautista de La Salle,
que era sacerdote y estimaba el sacerdocio.... Nuestro "altar"
no está en una parroquia o en un templo, sino en la clase
o en el aula, sea entre las chabolas de Jartum o en
las universidades de países avanzados; nuestro "altar"
es la mesa del profe a la cual se acercan los alumnos,
porque que el Hermano, además de enseñar, es también
capaz de bromear, escuchar, sugerir y animar. Los Hermanos,
como Pablo de Tarso (1ª Corintios 1,17), no hemos sido llamados
a Bautizar, sino a proclamar el Evangelio a la parte más
frágil de la humanidad, los niños y los jóvenes,
a través de la educación, que humaniza
y contribuye a descubrir la dignidad de los hijos de Dios...
En las meditaciones que Juan Bautista de La Salle escribió para
los primeros Hermanos, y que nosotros seguimos leyendo, el fundador
nos invita a contemplar a Cristo en los harapos de los pobres.
Quizá tú te has encontrado con el mundo de la pobreza.
En esos ambientes intentamos los Hermanos combatir la pobreza. También
intentamos combatirla aquí. También aquí aparece
Jesús bajo "harapos", quizá distintos, lo que
algunos llaman las nuevas pobrezas de los niños
y los jóvenes: familias desestructuradas, dificultades
de aprendizaje, migraciones, adicciones, violencia juvenil, niños
abandonados... (H.J.T.C.).
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Siempre
me ha gustado el cuadro de Caravaggio conocido
como "La vocación de Mateo".
Los personajes se hallan en una taberna y vestidos según
la moda de la época del pintor. Dios llama siempre, en
la época de Caravaggio y en la nuestra. Ante la invitación
de Jesús, Mateo, que estaba muy ocupado en el recuento
del dinero recaudado, se pregunta si la invitación es para
él. Otros del grupo están a la expectativa. Uno
de ellos sigue ensimismado en el trabajo, en su ocupación
y preocupación, al margen de la presencia y la invitación
de Jesús.
La
actitud de los personajes me recuerda la actitud del joven del
Evangelio (Mt 19,16-22). Jesús se entusiasmó con
sus inquietudes, pero él marchó porque dio más
importancia a lo que tenía que a lo que era.
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Hoy
quisiera decirte que vales por lo que eres, no por lo que tienes. Aprecia
lo que eres y no sufras por lo que no eres. Esfuérzate día
tras día en...
- Descubrir la realidad de cada persona.
- Respetar el “santuario de las intenciones”.
- Aceptar otras formas de pensar.
- Partir de la realidad en la que vives.
- Soportar determinadas realidades.
- Mantenerte en búsqueda constante. (H.J.T.C.).
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Comenzamos
en nuestro pequeño mundo lasaliano una nueva "Novena
Vocacional", respondiendo a la invitación
del Señor de orar a tiempo y a destiempo, sin desfallecer
(Lucas 18,1). Durante unos días queremos
rezar por las vocaciones... La Vocación está de
actualidad, mucha gente habla de ella, y algunos para hablar de
"crisis vocacional", tendiendo a identificarla
con el sacerdocio y la vida religiosa. También
los hay que hablan de lo que se ha definido como "omnicrisis
vocacional", porque el mundo y la cultura están
en crisis, y ella afecta a muchas facetas de la existencia, incluso
de la existencia cristiana. Pablo de Tarso, como Jesús
de Nazareth, también experimentó la crisis y el
dolor que ésta genera. |
Con
San Pablo, que se define a sí mismo "apóstol por
vocación", asumimos las palabras que dirigió a la
Comunidad Cristiana de Éfeso: "Os exhorto, pues, yo,
preso por el Señor, a que viváis de una manera digna de
la vocación con que habéis sido llamados" (Efesios
4,1). Pablo nos invita a tomar conciencia de la "Vocación"
que hemos recibido y a vivirla con dignidad. Toda una llamada a ser
conscientes de lo que somos, y conscientes del mundo en que vivimos.
Vivir con dignidad es también vivir desde la paz que genera el
sentirse en las manos de Dios y el sabernos implicados en la construcción
de su Reino. Con todo, seguimos trabajando y orando al Padre del cielo
por la "Vocación Cristiana" y por las diferentes formas
que ésta tiene de vivirse. (H.J.T.C.).
Mensaje de Benedicto XVI a los
jóvenes reunidos en Loreto:
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"En
lo más íntimo del corazón de cada chico y
cada chica, que se asoma a la vida, cultiva el sueño
de un amor que dé un sentido pleno a su propio futuro.
Para muchos esto se cumple en la elección del matrimonio
y en la formación de una familia donde el amor
entre un hombre y una mujer sea vivido como un don recíproco
y fiel, como un don definitivo, sellado por el "sí"
pronunciado frente a Dios el día del matrimonio, un "sí
para toda la existencia. |
A
quien confía en Dios nada es imposible. Esto vale para
quien está destinado a la vida matrimonial, y más aún,
para aquellos a quienes Dios propone una vida de total desprendimiento
de los bienes de la tierra para estar a tiempo lleno dedicado
trabajar por el Reino de Dios.
Entre
vosotros hay algunos que están encaminados hacia el sacerdocio,
hacia la Vida Religiosa; algunos que aspiran ser misioneros,
sabiendo cuantos y cuales riesgos corren.
Queridos
jóvenes, si el Señor os llama a vivir
más íntimamente a su servicio, responded generosamente.
Estad seguros: la vida dedica a Dios no se gasta nunca en vano".
Benedicto XVI.
Venid
y lo veréis.
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Ven,
asómate, déjate sorprender por el Dios que descubrimos
en Jesús. Con Jesús ocurre que, cuando lo conoces,
te cautiva, y entoces sientes algo que no sabes definir: ¿atracción?
¿emoción? ¿amor?
Tal
vez un poco de todo. Ese sentimiento te hace ponerte en marcha,
seguir sus pasos y dejar que su evangelio te ilumine.
Es
el mismo Señor quien nos invita a asomarnos a ese Evangelio,
con palabras bien sencillas: "Venid y lo veréis"....
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Orar por las vocaciones... También
por las vocaciones lasalianas.

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El
“Carisma Lasaliano” hemos de entenderlo en nuestro
tiempo como una “Vocación Profética”.
Dios
nos llama a ser en nuestro mundo una “Parábola de
confianza y solidaridad” con cuantos niños y jóvenes
que, quizá sin saberlo, llegan hasta nosotros buscando
una “palabra alentadora” o una “sonrisa de complicidad
educativa”.
Dios ha puesto en ti unos “talentos” destinados a
fructificar, a compartir con el Cristo-Jesús la misión
de ayudar a muchas personas a descubrir el "Reino de Dios"
que llevan dentro, quizá sin saber de su existencia.
¿Qué
estás dispuesto a hacer con ellos? Cristo llama sin cesar
a tu puerta, y espera de ti una respuesta comprometida. |
El
Señor tiene un plan sobre mí
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No
se trata de si soy magnífico o un desastre. Tampoco de
si brillo o paso desapercibido en tales o cuales contextos. Se
trata de cómo Dios puede hacer con mi barro su obra, cómo
quiere poner mi vida en su camino, mis pasos tras sus huellas,
mis manos a trabajar por su Reino. Se trata de que, en mi debilidad
y en mi fortaleza, Dios sigue mirándome extasiado porque
me ve bueno, sigue llamándome a vivir su evangelio... |
Oramos al Padre por las "Vocaciones
Lasalianas".

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En
la noche de Belén Dios hizo una opción por la fragilidad
humana. Y quizá su máxima expresión es el niño,
el sujeto más vulnerable en todas las sociedades y en todos
los tiempos, también en el tiempo de Jesús: "Y
le llevaban niños para que los tocara, pero los discípulos
se lo impedían. Jesús, al verlo, se indignó
y les dijo:--Dejad que los niños vengan a mí; no se
lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de
Dios. Os aseguro: quien no reciba el reino de Dios como un niño,
no entrará en él. Y, abrazándolos, los bendecía,
imponiéndoles las manos" (Mc 10, 13-16). |

Desde
nuestra "Vocación Lasaliana", los
educadores, los Asociados y los Hermanos, hemos sido llamados a dar
la vida por la causa de la infancia. Educar cristianamente
a los niños y los jóvenes es trabajar por los
Derechos Humanos de la infancia. Educar supone facilitar los
saberes que ayudan al niño a descubrise ciudadano del mundo,
con la dignidad propia de los hijos de Dios. Educar es también
ayudar a decubrir una "Constelación de Valores" que
les ayudarán a ser hombres y mujeres de profunda calidad humana.
La Escuela Lasaliana necesita hombres y mujeres que
"abracen", "bendigan"
e "impongan las manos", especialmente a los
que andan solos por la vida, molestan o generan desconfianza y malestar...
¡No permitas que nadie hable mal de los niños! ¡Si
quiere puedes unirte a nuestra causa!
A quien quisiera
ser Hermano de La Salle me gustaría decirle...
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"Quédate
en tu casa si esta idea te pone inquieto y nervioso. No vengas
a nosotros si te molestan los niños o hablas mal de los
jóvenes; si contemplas la Iglesia como a una madrastra
y no como a una madre; no vengas si piensas que con ello vas a
hacer un favor a los Hermanos de La Salle. Ven si crees que para
ti el servicio a Cristo puede ser el centro de tu vida. Ven si
tienes unas espaldas anchas y suficientemente fuertes, un espíritu
emprendedor, una mente razonablemente abierta y un corazón
que quiere ser más grande que el mundo. Ven si sabes ser
bromista y reírte con otros y, en ocasiones, reírte
de ti mismo".
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