Entrevista con...


 

Hermano Víctor Gil.

(RD/OMPress).-La Conferencia Episcopal Tailandesa ha encomendado recientemente al misionero español Víctor Gil, Hermano de la Salle, el cuidado pastoral de los inmigrantes birmanos, que ahora, después del ciclón Nargis, la llegada de emigrantes ha ido en aumento. G. Farré nos acerca el testimonio de este misionero en Tailandia y que reproducimos a continuación.

Aunque nacido en Cuenca en 1943, Víctor Gil es hijo de Castellón. Aunque quizás ahora lo sea menos. Desde 1964 es misionero de los Hermanos de la Salle en Tailandia. Su trabajo en educación, y en la acogida de niños abandonados ha tomado un nuevo giro desde hace poco cuando la Conferencia de los Obispos Tailandesa le ha confiado el cuidado pastoral de los inmigrantes Birmanos. Si desde hace tres años mantiene cincuenta huérfanos del Tsunami, ahora debe orientarse a las víctimas del ciclón Nargis, que provocará una nueva ola de emigración.

Ha sido necesario un desastre natural para conocer algo de lo que pasa en Birmania. ¿Desde cuando este sufrimiento?

Birmania y los birmanos no hacen gastar mucha tinta a España, hasta el punto que tengo la impresión que la situación de los inmigrantes y refugiados birmanos es completamente desconocida. El pueblo birmano lleva sufriendo mucho desde 1962, cuando se estableció el régimen presente. Birmania no solamente es un país comunista cerrado durante 48 años, sino que además es un país en que no hay ni trabajo ni pan para comer. El 40% de los presupuestos nacionales se van para mantener a los militares y sus familias. Por eso los habitantes no tienen otro remedio que buscarse la vida en Tailandia.

Ya, conocemos el fenómeno de la inmigración. Aquí también hay una avalancha.

Cuando hablo de los inmigrantes birmanos enseguida me dicen que en España hay tantos y tantos rumanos, pero la situación de unos y otros no se pueden comparar. Los inmigrantes birmanos tienen pocos derechos legales y, además, no los conocen. Por eso la Comisión Católica Nacional de Migraciones trata de atender a sus necesidades más básicas y darles a conocer sus derechos.

Y mientras, en su país, sólo dejan que llegue la ayuda en cuentagotas.

El gobierno birmano esta poniendo muchísimas dificultades para que la ayuda llegue a los necesitados. No se niega a recibir ayuda en genero o dinero, pero quiere que todo se de a la Junta Militar. Incluso los monasterios birmanos y la gente sencilla tiene que esconderse para ayudar a los necesitados que están a las puertas de sus casas. El gobierno quiere controlarlo todo; no deja iniciativa privada ninguna. Quiere aparecer delante del pueblo como el único bienhechor del pueblo. Ha habido casos en que la ayuda recibida se va primero a los cuarteles, luego a los simpatizantes del gobierno, y finalmente a otros necesitados. El gobierno es desconfiado con toda persona que no ha recibido órdenes de los militares. No obstante desde fuera del país se esta haciendo una presión extraordinaria para que se abra un corredor y que la ayuda llegue directamente a las personas afectadas.

¿Qué se hace para forzar esta resistencia?

En Bangkok, Tailandia, los representantes de gobiernos y de grupos asistenciales están desesperados por no poder obtener visados para ir a Birmania. Después de mucho esfuerzo, Tailandia envió el 17 de mayo un equipo de 18 médicos y 12 enfermeras. Quería enviar más, pero el gobierno birmano sólo dio visado a 30 personas. Recientemente también se ha convocado una reunión extraordinaria de la ASEAN, de la que Birmania es miembro, para ver si esta organización puede hacer que el gobierno birmano abra las puertas a la ayuda y a los cooperadores. Mientras, el gobierno tailandés ha dado permiso para que el antiguo aeropuerto de Don Muang de Bangkok se convierta en el centro de distribución de la ayuda internacional hacia Birmania.

¿Cómo trabaja sobre el terreno Caritas?

Caritas Internacional tiene que depender de la poca estructura que Caritas Birmana tiene dentro de su país porque no puede enviar personal suyo para administrar la ayuda. El director de Caritas Birmania, que estaba en Bangkok hace unos días, me contaba el 15 de mayo, que tiene las manos muy ligadas. Estaba trabajando en campo de refugiados en Tailandia, pero como que es del país, ha vuelto a Birmania para pedir al gobierno que deje a Karina (así se llama Caritas en birmano) ayudar al pueblo y trabajar directamente con los afectados.

¿Qué hacer?

Los que ya murieron, ya murieron. Ahora se trata de ayudar a los que han sobrevivido a que su vida se vuelva normal lo antes posible. Lo más preocupante de inmediato es el agua potable, los niños sin comida, los huérfanos y pueblos y ciudades enteras sin techo. Hay que ayudar a rehacer esas vidas a pesar de todas las trabas que esta poniendo el gobierno birmano. Las ONG's y Caritas trabajan con mucha seriedad. Hay que tener confianza en ellas. Su trabajo será de largo plazo. Tienen una eficacia muy grande y están presentes en el terreno de trabajo. Cuentan con gente dedicada y conocedora de la realidad. Ellos trabajaran para rehacer la vida de estos dos millones de personas birmanas y que tengan una vida digna del ser humano.

Cuesta entender esta desconfianza de la Junta Militar.

Lo militares birmanos tienen un miedo enfermizo a toda persona que no sea birmana, y dentro de la población birmana, a toda persona que no apoye a su política. La naciones Unidas están tratando con buenos modales hacer presión para qué los militares abran as puertas a la ayuda y a los ayudantes, pero ellos han preferido emplear su aparato gubernamental en tratar que la gente apruebe un plebiscito de Constitución en lugar de centrarse en ayudar al pueblo necesitado. Los militares tienen un miedo enorme a que la gente sepa su situación real al comparar lo que pasa en su país con lo que pasa en otros sitios. Temen la revolución del pueblo. También se teme que habrá una nueva oleada de birmanos hacia Tailandia. ¿Cuantos birmanos más se van a sumar a los dos millones que ya están en Tailandia? Para ellos Tailandia será la Tierra Prometida.

¿Cómo es la situación de estos refugiados?

Se calcula que en los últimos 10 años han venido cerca de dos millones de birmanos. Algunos están en los campos de refugiados esperando ir a otro país algún día, pero son una minoría. El grupo más importante esta viviendo y trabajando en los pueblos y ciudades de cerca de la frontera de Birmania, y poco a poco tratan de buscar trabajo en el interior de Tailandia, aunque sus movimientos están muy controlados. La mayor parte vive sin papeles. Por tanto no tienen ninguna protección legal: los que encuentran trabajo reciben sólo la mitad de paga que cobran los tailandeses por el mismo trabajo, y aceptan lo que los tailandeses no quieren hacer. Son cientos de miles los niños que hay que escolarizar con ayuda privada. Las madres y los niños no tienen atención médica. Los trabajadores no conocen sus derechos. Los niños no tienen escuelas.

En un panorama tan desolador, ¿cómo alivia usted este sufrimiento?

Por una parte, el colegio La Salle de Bangkok, donde estoy, ha decidido ayudar a cuatro escuelitas pequeñas para birmanos en la frontera. También hemos abierto tres clases para que los birmanos que viven en las cercanías puedan continuar su educación los fines de semana. Por otra parte, la Comisión Católica Nacional de Migraciones (CCNM) me ha enviado dos veces a España a presentar proyectos de ayuda para mantener y ampliar los proyectos que tenemos con los inmigrantes birmanos.

Se le nota muy cercano de estos pueblos. Dicen que eso es propio de los misioneros. ¿Cómo nace la vocación misionera?

Tenia sólo doce años cuando escuche a un Hermano de la Salle misionero en Etiopia hablando de las misiones. Estaba yo en el seminario menor de Griñón, en la provincia de Madrid. Después de su charla me ofrecí, y seguí la formación de los Hermanos que iban a ir a las misiones. Al acabar el Noviciado, recibí una carta del Superior General diciéndome que pensaba enviarme a Tailandia. Fui al mapa a ver dónde estaba, y sólo encontré "Reino de Siam". Entonces supe que era el antiguo nombre de Tailandia. Y aquí llevo desde 1964.

 

 

 

"Martín Montoya".

Martín Montoya es ingeniero agrícola y técnico medioambiental. Trabaja en el ayuntamiento de Quart de Poblet, aunque es del Puig de Santa María. Allí creció, junto al Monasterio de Santa María tan emblemático para los valencianos, y cerca de alí vive. Es lasaliano por herencia, porque su padre, profesor del colegio "La Salle" de Paterna, se lo ha legado en muchas conversaciones. Martín con su sonrisa constante y su palabra fluída, nos habla de Zapallal, (Perú), donde pasó el último verano como cooperante. También, y fuera de entrevista, comunicó con entusiasmo su colaboración como voluntario en el "Projecte Overt".
   

1. Todo el mundo ha oído hablar de Perú, pero Zapallal se nos hace una palabra extraña. ¿Qué es? ¿Qué puedes decirnos de Zapallal?

La realidad que envuelve Zapallal es la de ser una población asentada en puro desierto arenoso en la falda de los Andes y que mira hacia el Océano Pacífico, donde los inmigrantes peruanos procedente de la sierra buscaron escapar de la pobreza y de los ataques de grupos paramilitares, en busca de oportunidades y protección ofrecida por la gran ciudad de Lima.

2. Creo que marchaste ligero de equipaje. Con un montón de ideas en la cabeza y en el corazón. ¿Qué hiciste en Zapallal?

La oportunidad de ir a ayudar a la Institución Educativa Fe y Alegría nº43-La Salle en Zapallal, me la ofreció la ONG Proyde Levanteruel en su programa de voluntariado de verano.
Esta cooperación me permitió apoyar al director de dicho centro educativo,el hno. Miguel Mendoza, en la concienciación ambiental del alumnado y demás usuarios del centro; pudiendo aportar varias acciones y proyectos de sensibilización ambiental, a través de la Agenda 21 Escolar (considerándola como la primera Agenda 21 de Perú), el diseño de un plan de gestión de residuos para el centro educativo, la construcción del taller de reciclaje y un centro de transferencia para la segregación de los residuos escolares y posterior venta, convivencia con los alumnos, diseño de un laboratorio escolar, excursiones con el Club de Ciencias de la institución educativa a la depuradora, vivero y centro de reciclado de residuos de la municipalidad de Surco (al sur de la ciudad de Lima), etc.

3. Una cosa es lo que llevas, quizá con la intención de ayudar, y otra la que encuentras allí. ¿Qué descubriste en el “medioambiente” peruano?

Antes de ir a Perú, ya era consciente que el reciclado de residuos era una oportunidad económica para el centro educativo, simplemente, durante mi estancia fui dando más ideas con respecto a este tema; pudiendo destacar que desde el órgano de gestión del centro educativo, se venían ya realizando actividades realmente interesantes sobre la concienciación y sensibilización ambiental, tanto en residuos como en otras materias medio ambientales y paisajistas. Pudiendo ver los frutos del trabajo del colegio en materia de la sensibilización y concienciación medioambiental, cuando escuché hablar a los alumnos participantes en el foro de la Ecoauditoria Escolar (dentro de Agenda 21 Escolar),donde se trató el tema “qué problemas y soluciones existen en el entorno socio-ambiental de la Institución Educativa Fe y Alegría nº43-La Salle”; el cual fue todo un éxito.

Por otra parte, y de forma general, pude observar en el medio ambiente peruano un fuerte contraste en la conservación de su medio natural, ya que durante mi periodo en Perú no sólo tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Lima, sino, que también, pude conocer las pestañas de la selva al entrar en el parque natural protegido del Machupichu, viajar por arriba de los Andes entre paisajes de estepa y perderme en la sostenibilidad de la gestión del lago navegable más alto del mundo, el lago Titicaca situado en la región de Puno.

Estos paseos, me hicieron conocer la gran riqueza natural que tiene Perú, que sin embargo, se contrarresta con la gran contaminación del medio físico de la costa limeña: medios de transporte, puerto comercial, aviones, industrias, refinerías, etc. Sin embargo, cabe que destaque como principal fuente de contaminación en Lima-Callao la presencia de “smog”, debido a que las nubes se quedan estancadas encima de la ciudad al no poder pasar los Andes, y por tanto, quedándose retenida la contaminación emitida bajo ellas. Si alguna vez vas a Lima, date cuenta cuando esté bajando el avión, como pasas una capa blanca de nubes y luego una capa negra de contaminación. Algo parecido como cuando viajas a Londres.

4. Todo lo que se vive, si es compartido, se hace más llevadero y más grato. ¿Qué puedes decirnos de las personas con las que compartiste el proyecto?

Sólo puedo hablar de forma excelente de todas aquellas personas que compartieron el proyecto conmigo, pudiendo destacar el maravilloso grupo que formamos los voluntarios españoles, la colaboración y apoyo de los gestores del centro educativo y la comunidad de hermanos de Zapallal. Además, también tuvimos la oportunidad de conocer a un grupo de voluntarios peruanos de la ONG “Un Techo para Mi País”, cuyos compartieron su estancia con nosotros durante su labor de construir casas, con chapa de madera, para las familias más pobres de Zapallal.

5. Algunos dicen que de los proyectos se vuelve con añoranza y con el tiempo el mundo en el que vivimos te “fagocita” de nuevo. ¿Perú te ha cambiado tu vida en algún aspecto?

Mira, mi estancia en Perú fue únicamente de 7 semanas, sin embargo, la sensación que tuve cuando volví a España era de haber pasado un año, y esto ocurre cuando has vivido muchos momentos y sensaciones en un periodo muy corto. No sé si lo comprendes, pero mi experiencia en la cooperación fue tan intensa y las relaciones personales con el grupo de trabajo y miembros de colegio tan gratificantes, que cuando volví sentí vacío y abandono, donde, efectivamente bien dicen, la añoranza entraba a jugar el papel de mantenerte la mente más allí que aquí, es algo por lo que hay que pasar, o eso creo.

Sin embargo, cuando vuelves también existe la cotidianidad de la vida, como es el levantarte para ir a trabajar, el quedar con los amigos, los nuevos proyectos que planteas en tu vida, las aficiones, las relaciones personales,... y, sobre todo, el paso del tiempo, que hacen que vuelvas a sucumbir de nuevo en esta sociedad occidental, sin ser consciente de ello.

Está claro que nunca podré olvidar y dejar de pensar en la gente que conocí y sus condiciones de vida, haciendo más crítico con las diferentes generaciones que marcan los derechos humanos, con la comodidad de la sociedad occidental, con la forma de consumir recursos, en la falta de concienciación de una ciudadana universal, el yugo de la globalización y, sobre todo, la lucha por parar el cambio climático, porque hay que pensar que los países con menos recursos económicos no pueden combatir las sequías, hambruna por déficit de agua, inundaciones, etc., como lo podrían combatir los países ricos.

 

Una película: Oriente es Oriente, del director Damien O'Donnell (1999)
Un libro: El Mito de la Diosa Fortuna, de Jorge Bucay.
Una canción: Eu sei que vou te amar. Bebo & Cigala, Lagrimas Negras.
Un deporte: Waterpolo
Un rincón en el mundo: el paraje natural de la Marjal del Moro (Sagunto)
Una ciudad: La Haya (Holanda)
Un deseo frustrado: El no haber podido llegar a concienciar y sensibilizar a una gran mayoría de la población de mi municipio, sobre acciones cotidianas en la mejora ambiental de sus hábitos de vida, tras haber escrito artículos de prensa en el periódico local. Es una estrategia pero no fue suficiente.
Un recuerdo de la infancia: El vivido el día de mi primera comunión, aún lo recuerdo con gran ilusión.
Una aspiración: Llegar a potenciar la educación ambiental y el respeto por el medio natural como un bien común y universal, el cual nos ha sido proporcionado y que debemos cuidar.
Una persona: Amartya Sen, quien recibió el premio Nobel de Economía 1998 por sus contribuciones a la investigación del bienestar económico.
La última alegría: Ver reconocida la lucha contra el cambio climático al premiar a Al Gore con el Nobel de la Paz. Fue como un premio para todos los que nos dedicamos a preservar el medio.
La mayor tristeza: Conocer las consecuencias que genera la globalización.
Un sueño: Que la meta del Siglo XXI sea garantizar para todo ser humano, en cualquier lugar del mundo, libertad, educación, bienestar y dignidad.
Un regalo: que los derechos humanos volvieran a ser replanteados desde una visión universal, y no estar constituidos únicamente por la visión occidental.
Un valor: El respeto por la ética medioambiental.
Que me recuerden por: mi compromiso social en el esfuerzo por crear una ciudadanía responsable en valores donde se potencie la educación y la ética del medio ambiente.


"Hermano Jorge Sierra".

Jorge es de palabra fácil y conversación amena, con un castellano claro y agradable como el de Palencia, su tierra. Viene de Madrid y ha pasado unos días en el “Projecte Obert”. También ha convivido con nosotros, los Hermanos de la Comunidad de San Benildo. Desde el primer momento que le conoces percibes su sencillez y su extroversión. Ha estudiado Ciencias Químicas, y con apenas 25 años está a punto de acabar el Noviciado con los Hermanos de La Salle y realizar su primera Consagración Religiosa.

Durante dos años ha ido adentrándose en todo lo que significa ser Hermano de La Salle. Ha convivido con otros novicios de Andalucía, Madrid, Valladolid y también de Polonia… ¡Has dejado un grato recuerdo entre nosotros! ¡Que Dios te acompañe cada uno de tus días!

 

• Jorge, tienes toda una vida por delante… ¿Por qué Hermano de La Salle?

Es una cuestión de opciones, creo yo. Llega un momento en el que tienes que plantearte qué hacer con tu vida antes de que la vida te dirija a ti. Valoras lo fundamental y optas por lo que realmente da sentido a lo que vives. En mi caso, la experiencia de oración y de trabajo con chavales, además del testimonio vital de muchos Hermanos, me ha llevado a querer responder a la llamada de Dios desde la opción por ser Hermano.

• Creciste en un colegio lasaliano, pero… ¿Cómo fue surgiendo tu vocación?

Bueno, efectivamente estudié en La Salle Palencia, pero cuando estaba allí era “ateo practicante”… La vocación va surgiendo en los últimos cursos y en la universidad, cuando se busca un sentido de vida y no se encuentra ni en los libros ni en los estudios por sí mismos. El proceso de mi vocación pasa por muchas etapas, con rostros concretos, que te van descubriendo la Presencia de Dios en el mundo y la llamada a trabajar en hacer este mundo un poquito más justo y digno para todos.

• No se entiende una Vocación Religiosa si detrás de ella no está Jesús de Nazaret. ¿Qué es lo que ha te ha cautivado de Él?

Efectivamente. Que no parezca que la vocación “es cosa de uno mismo”. Es ante todo llamada del Dios de Jesús y respuesta libre. En un principio me cautivó de Jesús su compromiso hasta la muerte. Ahora me interpela un montón su “vaciamiento”, su encarnación, el hacerse uno de nosotros para que nosotros nos hagamos como Él (que se note la teología ; ), oye).

• Toda nuestra historia comenzó hace más de tres siglos con San Juan Bautista de La Salle, él fue intuyendo y perfilando lo fundamental de nuestra vocación… ¿Qué es lo que más admiras de él?

Creo firmemente en la importancia vital de la educación. Y ésta desde la alternativa cristiana por opción vital. Por eso de Juamba me quedo con su compromiso humilde y su atención tanto a la Presencia de Dios como a la llamada concreta de los niños y jóvenes pobres de su tiempo.

• Detrás de cualquier Vocación Lasaliana están los niños, los jóvenes, especialmente los más necesitados. Estamos para ellos. Cuando los contemplas, como lo hacía el Fundador… ¿Qué es lo que más te preocupa de ellos?

Muchas veces me pregunto si los cristianos realmente ofrecemos al mundo una alternativa de vida válida, más allá de “mojigaterías” o de fundamentalismos. Más concretamente, por ejemplo con los chavales que he estado trabajando este curso, de familias “desestructuradas” del barrio San Fermín de Madrid, me preocupa especialmente su falta de sentido y de formación para moverse por la vida. Parecen condenados, si nadie hace algo para remediarlo, hacia el fracaso escolar, familiar y social y hacia la delincuencia. Y creo, con pasión, que esto se puede remediar desde el compromiso radical por su dignidad y educación.


• Dentro de poco vas a realizar tus primeros Votos: Pobreza, Castidad, Obediencia, Estabilidad y Asociación para el servicio educativo de los pobres. Muchos dicen que son una privación, una carga, una opción muy dura… ¿Qué dices tú?

Prefiero ver la vida religiosa desde una perspectiva diferente a la de los votos, pues pienso que es mucho más. Pero de todas formas, contemplo estas “cargas” como la parábola del Tesoro Escondido. Cuando realmente descubrimos algo por lo que merece la pena optar “con todo el equipaje”, podemos “venderlo todo” y darnos sin reservas. Cualquier opción de vida conlleva alguna privación, pero creo que en la vida de Hermano se pueden vivir con plenitud todas las dimensiones de la persona, incluida la “afectiva”, que es por la que siempre me preguntan…

• Has vivido dos años de Noviciado… ¿Qué es lo que más valoras de este tiempo?

La verdad es que es un lujo poder disponer de dos años para “trabajarse a uno mismo”: organizar la vida, conocimiento personal, descubrir heridas y virtudes… E ir viviendo el día a día del Hermano, con su oración, vida comunitaria y trabajo. La verdad es que he aprendido muchísimo y, sobre todo, se me han abierto los horizontes hacia las personas y sus necesidades, desde la visión de un Jesús amigo de prostitutas y desheredados…

• Vas a realizar tu compromiso dentro de una Congregación Religiosa profundamente vinculada a la Iglesia. Así lo quiso el fundador… ¿Cómo la sientes? ¿Cómo la vives?

La Iglesia somos nosotros, todos los creyentes que nos reunimos para celebrar la fe que alegra nuestras vidas. Por eso queremos a la Iglesia, como a la familia, no porque sea perfecta (que no lo es), sino porque es la nuestra. De todas formas, suelo ser muy crítico con algunas cosas de la jerarquía y de la Iglesia en general que me parecen alejadas del Evangelio, pero siempre desde el sentido de pertenencia y el deseo de caminar hacia una comunidad “al estilo de Jesús”.

• Dentro de unos días marcharás, y puede que algún día vuelvas de nuevo. Pero algo te llevas del “Projecte Obert”… ¿Qué has descubierto?

Aquí he podido empaparme de algo que sólo era una idea: debemos optar por las personas y darles oportunidades para vivir dignamente. Ningún joven, ninguna persona es “irrecuperable”. Ella misma puede, con la ayuda adecuada, encontrar su sitio en el mundo. En el Projecte Obert hay un trabajo fascinante por las personas desde la cercanía y el cariño. Quedo impresionando por la organización y por la preocupación “minuto a minuto” de los educadores por los chavales. ¡Ah! Y me llevo también muy buenos momentos compartidos con los chicos y chicas, alrededor de un helado, o de un libro de Tolkien…

• Quizá hay jóvenes que te observan… ¿Qué le aconsejarías a alguien que se plantea ser Hermano de La Salle?

Que tenga los ojos muy abiertos y las manos y los pies dispuestos. Ojos abiertos a la llamada de Dios en el mundo de los más necesitados, las manos dispuestas para trabajar y los pies preparados para andar y acercarse a la realidad. Y si va viendo que su vocación es ésta, ¡bienvenido! No será un camino de rosas, pero sí podrá ser feliz ayudando a que otros lo sean.

Una película: Pena de muerte, con Susan Sarandon y Sean Penn.
Un libro: El regreso del hijo pródigo, de Henri Nouwen.
Una canción: La Rosa de los Vientos, de Mago de Oz.
Un deporte: ésta es difícil, soy tan malo en todos…
Un rincón en el mundo: Bujedo, en el norte de Burgos.
Un deseo frustrado: viajar al Tíbet, pero todavía estoy a tiempo…
Un recuerdo de la infancia: mi primer campamento con los scouts.
Una aspiración: llegar a ser un buen educador.
Una persona: sin admirar del todo a nadie, quizás el Abbé Pierre.
La última alegría: un helado compartido con varios chavales del Projecte Obert.
La mayor tristeza: ver llorar a un niño por un simple dolor de muelas y a su madre por no tener ni dinero ni papeles para ir al médico.
Un sueño: un mundo sin países ni personas de “primera” y de “tercera”.
Un regalo: siempre regalo y recibo libros, leo mucho.
Un valor: la dignidad de todas las personas sin distinción.
Que me recuerden por: haber sabido escuchar y “estar ahí” para echar una mano.


"In memoriam...".

Hermano Adrià Trescents i Ribó, de las Escuelas Cristianas. (Guissona (Lleida), 1919 - Barcelona, 8 de marzo de 2006 +).

Conocí al Hermano Adriano en los años 80... Yo era un Hermano joven, y con muchos otros jóvenes de España y Portugal, asistí a un encuentro del "Movimiento Juvenil Lasaliano" en Valladolid... Volvimos a Valencia con muchos recuerdos. Pero seguramente el más vital y más impactante el del Hermano Adriano Luis. Creo que para todos los Hermanos, jóvenes y mayores, el Hermano Adriano fue un hombre admirado, un referente significativo para muchos de nosotros. Descubrió el mundo de los pobres y fue valiente para afrontarlo y trabajar en él creativamente.

"El Hermano Adrià nació el 27 de diciembre de 1919 en Guissona (Lleida), en el seno de una familia numerosa que poseía grandes extensiones de tierra, pero, desde muy pequeño, fue consciente de que la riqueza no daba la felicidad. A los 16 años, tuvo tan clara su vocación que decidió iniciar su noviciado en Cambrils, aunque quedó interrumpido por la Guerra Civil española. En pleno frente, y a pesar de su juventud, vio morir a tantos amigos suyos que hizo una promesa: <<Si salgo vivo de esta situación, me dedicaré por completo a los más débiles>>. Estuvo en un barco prisión, en campos de concentración y participó en la batalla del Ebro...".

El Hermano Adriano ejerció la docencia "La Salle" de Cambrils (Tarragona), "La Salle Bonanova " y "La Salle-Barceloneta" (fundador y primer director), todos ellos en la Ciudad Condal; también ejerció su peculiar vocación docenteen el "Centro de Protección de Menores" del Mollet (Barcelona). Desde 1976 hasta su muerte fue "educador de calle" en el barrio del "Raval".

Nos habría gustado entrevistarle, pero en pleno mes de marzo, el Hermano Adriano marchó para siempre, para poner en las manos de Dios una vida gastada en el servicio a los más pobres. No tuvo tiempo de jubilarse. Dios lle llamó en plena actividad pastoral. En el Boletín ARLEP nº 227, de los meses de marzo-abril de 2006 hemos encontrado una entrevista que le hizo Pedro Mª García Franco. En homanaje a nuestro Hermano, seguro que no le importa que la transcribamos en estas páginas.

¿Quién es Adrià?... Soy un Hermano de La Salle que ha querido dedicarse preferentemente a los pobres.

Descríbenos un día de tu vida... Cada mañana, de 7 a 8, atiendo el desayuno de los muchachos en el Centre Obert. Luego, acudo a alguna cita (si he quedado en un bar con una prostituta o con un recién salido de la cárcel...). Cada semana visito dos o tres cárceles...

¿Qué haces entre la gente de la calle? Yo no hago nada. Atiendo a personas que he conocido en la calle, visito a las que ya conozco, a las que me escriben... Escribo cartas a los presos; les envío los relatos que escribo. A nadie niego el saludo... ¿Qué hago yo con la gente de la calle? Una insignificancia es lo que hago.

¿Es posible mntener el coraje y la esperanza en medio de tanta desolación? A veces me pregunto por qué no me desanimo. Y me respondo: Porque no lucho por éxitos, ni aspiro a tener resultados, sino a servir a las personas. Mi objetivo es lograr que coman si no comen, que duerman en una cama si no la tienen, que vayan entrando en juegos sociales que los atiendan. Porque procuro rezar mucho. Me levanto a las 5.30 y tengo un tiempo para rezar solo. Porque escribo el diario, resumo las entrevistas que he tenido con los presos, contesto cartas... Y hasta ahora, el director de OVINSO leía y supervisaba todo esto. Me orientaba. Y, además, porque soy el hombre que más besos recibe de mujeres, y eso también anima, caramba.

¿Crees en los milagros? Fíjate si creo en ellos que hasta yo posiblemente he hecho algunos.

Cuéntanos alguno de ellos... Un día se me acercó una chica morena de 17 años. Prostituta. <<¿Me das fuego?>>, me dijo. Y continuó: <<¿Y querrás que vaya contigo?>>. <<Para eso te invito>>, le respondí. Y la invité al Cosmos (un bar), donde me contó su vida. Tenía el SIDA. Poco antes de morir quiso verme. Fui al hospital. Estaba llena de tubos. Le quedaba una semana de vida. De pronto, se levantó, me dio un gran beso y le correspondí. Al cabo de unos días se había curado... Había un Hermano de La Salle que estaba muy enfermo. Fui a verle. La enfermera me dijo: <<Necesita que le des un beso, que le acaricies...>>. Yo le besé y le acaricié. Entonces abrió los ojos y comenzó a hablarme.

¿Quieres decir que el amor hace milagros? Esto otro me ocurrió en el centro de terminales de SIDA. Los envían allí a morir. El Guindilla estaba a punto de hacerlo. Una enfermera voluntaria le dio un beso diciendo: <<Este pobre necesita besos>>. Hice caso a la enfermera. Las últimas palabras del Guindilla fueron: <<Cuídese, Hermano Adriano, se está haciendo viejo>>.

¿Qué te gustaría que dijesen de ti?. <<Fue un hombre bueno>>; aunque, en realidad, yo no aspiro a que me recuerden. A lo único que aspiro es a ser solidario. Me gusta compartir la vida con los marginados.

Un secreto para vivir con esperanza en medio del dolor. Si uno se toma la vida con humor, es muy bonito vivir. Lo más importante es dar un poco de alegría a la gente. Amar sirviendo y servir amando; hacer felices a los demás sería maravilloso.

Regálanos tu mejor deseo. Intentad vivir sirviendo a los demás y servir en el amor, el Evangelio se reduce a eso.

1. Tu sueño favorito: Que las personas no tuvieran necesidad de delinquir, que hubiera un cambio total de sociedad y comprendiéramos la vida y el mundo y dejáramos de explotarlo.

2. Si tuvieras unas botas mágicas... Correría a tocar la mente de los políticos y hacerles ver la crudeza de la marginación. Todos los hombres tienen derecho a vivir. Dios ha hecho el mundo para todos, no para unos pocos.

3. Tu mayor pesadilla: Veo a niños que irán a parar a la cárcel; los veo nacer y temo por su futuro. Son los niños que nacen en ambiente de marginación.

4. La cualidad humana que más admiras: La solidaridad. Supone compartir, hermanarse, luchar juntos, superar juntos las dificultades.

5. Tu personaje más admirado: Jesús. En el Evangelio está todo el fundamento del amor, que se traduce en el compartir, que siente el sufrimiento de los demás y trata de remediarlo.


Algunas personas dijeron de él:

"Hablaba con las prostitutas, repartía comida, ropa de segunda mano, creó corales, hacía verbenas familiares, escuchaba a los más indefensos, impartía conferencias, escribía libros bajo el pseudónimo de HAL (Hermano Adriano Luis) y los fines de semana visitaba a los presos de diferentes cárceles para darles su consuelo. Jamás tenía descanso". (Hermano Antonio Palom).

"Siempre me daba multitud de consejos: que trabajara, que ahorrara, que no malgastara el dinero y que la familia está por ecima de todo. Sus palabras las llevo en mi corazón y nunca olvidaré sus visitas al centro penitenciario". (Raúl, ahijado del Hermano Adriano).

"Era una persona fuera de serie a la que siempre llevaré en mi corazón. Si me da la fuerza necesaria, continuaré con su labor visitando a los presidiarios, ayudando a los enfermos de SIDA y repartiendo ropa y comida". (Luisa García, asistenta social)

"Siempre me decía que quería morir en la calle, junto a los suyos. Era tan humilde y tan poquita cosa que, cuando Jordi Pujol le dio la <<Cruz de Sant Jordi>>, me comentó: ¡Y para qué quiero yo esto! Lo que me hubiera gustado es que dieran dinero para alimentar a mi gente". (María).

"Si hay justicia divina, a este hombre habría que hacerle santo. Si a la madre Teresa de Calcuta, con todos mis respetos, le hicieron beata tan pronto, con Adriano deberían hacer lo mismo porque ha hecho mucho por el prójimo". (María Salguero, madre de antiguos alumnos).