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El lema de este año, basado en el valor de la solidaridad, nos recuerda que hay que mirar con UNA MIRADA SOLIDARIA para comprender al otro, para no sentir lástima sino el deseo profundo de la justicia, la fraternidad, la solidaridad. Somos hermanos y hermanas, y Dios nuestro padre-madre nos mira con amor eterno, el amor de cada uno de sus Hijos, de Jesús, de María, de Juan, de Marta, de… el amor de cada ser humano, la mirada de cada uno de ellos, nuestra mirada.
Los ojos son el espejo del alma. Esta frase hecha esconde tras de sí una gran verdad. Pero las prisas, la vergüenza, la falta de sinceridad, la timidez, o cualquier otra razón nos impiden observar despacio y con cariño los ojos de nuestros vecinos, de nuestros compañeros y compañeras, de nuestras familias, de nuestros profesores y profesoras…
¿Qué dicen sus ojos? Unos hablan de cansancio, otros expresan tristeza, pena, alegría, sonrisa burlona. Ojos abiertos, ojos de sorpresa, o tal vez ojos pequeños, entrecerrados, escudriñantes. Ojos con guiño, ojos que pestañean, ojos claros u oscuros…
A veces, los ojos no son suficientes para ver con nitidez y necesitamos gafas. En realidad todos llevamos gafas, aunque no las usemos para ver. Hay personas que parece que solo ven lo malo de los demás: miran con las gafas de la “desconfianza”. Otras solo ven problemas y dudas: llevan las gafas del “pesimismo”. Pero también hay personas que siempre ven lo bueno de cada cosa, de cada acontecimiento y de cada persona con la que se encuentran: usan las gafas del “corazón”.
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