Los cinco beatos a los cuales dedicamos estas páginas, eran miembros del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Su única preocupación era seguir a Jesús en la vocación a la cual los había llamado: santificarse educando a los niños y jóvenes, enseñándoles a vivir cristianamente.

Cuando inició la persecución religiosa en España, trabajaban tranquilamente en las instituciones educativas de la Provincia Lasaliana de Barcelona. Viajaron a Valencia para cumplir una obligación propia de su trabajo educativo y el Señor les llamó para que dieran un testimonio extremo. Sus verdugos no los conocían. Al enterarse que eran religiosos, consideraron esto causa suficiente para detenerles y ajusticiarles.

 

 



ambrosio.gif Hno. Ambrosio León

Pedro Lorente Vicente
nació en Ojos Negros, Teruel, el 7 de enero de 1914. El 11 del mismo mes fue bautizado. Ingresó al Aspirantado de Monreal del Campo, de donde pasó al Noviciado Menor de Cambrils, el 7 de noviembre de 1925. El 1 de febrero de 1930, tomó el Hábito. Terminada su formación en el Escolasticado, fue destinado, en 1932, al Colegio de Nuestra Señora de Bonanova. Profesor competente y distinguido, gozaba de alta reputación entre los alumnos. Cuando en 1936 los milicianos irrumpieron en el Colegio, tuvo que abandonar su comunidad, como los demás Hermanos. En Valencia daba clases particulares a algunos niños, pero cuando junto con los Hermanos Honorato Andrés y Florencio Martín trataron de ejercer su profesión de maestros, descubrieron su identidad de religioso y fueron detenidos, procesados sumariamente y ejecutados.

 

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Hno. Bertrán Francisco

Francisco Lahoz Moliner
nació en Campos, Teruel, el 15 de octubre de 1912. Fue bautizado al día siguiente de su nacimiento.
El 10 de agosto de 1925 ingresó al Noviciado Menor de Cambrils, procedente del Aspirantado de Monreal del Campo.
Tomó el Hábito el 2 de febrero de 1929.
Terminada su formación en el Escolasticado, fue asignado como profesor al Noviciado Menor, en donde se ocupó de los alumnos con mayores dificultades de aprendizaje y después fue asignado a la catequesis de los novicios.De carácter firme y austero, era paciente para soportar bromas y su actitud con los demás era complaciente y fina. Hombre modesto y de gran capacidad de trabajo.Con motivo de la persecución religiosa de 1936, se le encomendó, junto con el Hno. Elías Julián, acompañar a los novicios de la región de Valencia y Aragón.Como se mencionó en los datos del Hno. Elías Julián, después de haber permanecido aislados en forma casi total, fueron sumariamente juzgados y fusilados en el campo militar de Benimamet. El Hno. Bertrán Francisco tenía 24 años de edad. Fueron sepultados en una fosa común del cementerio de Valencia.

 

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Hno. Elías Julián

Julián Torrijo Sánchez
nació en Torrijo del Campo, Teruel, el 17 de noviembre de 1900. Fue bautizado el 18 del mismo mes. Ingresó en el Noviciado Menor de Cambrils el 3 de noviembre de 1916. Recibió el Hábito el 11 de febrero de 1917 en Hostalets de Llers, Gerona. Comenzó su apostolado con los párvulos de Sta. Coloma de Farnés en 1920. En 1925 le encomendaron los trabajos de carpintería en la construcción del Noviciado de Cambrils, pues antes de entrar con los Hermanos ayudaba a su padre en este oficio. En 1928 fue nombrado Administrador del Internado de Manlleu. En 1929 volvió a la clase en San Hipólito de Voltregá y luego estuvo dos años en Condal. En 1934 pasó a la Escuela Nuestra Señora del Carmen, en Barcelona. Debido a una enfermedad, tuvo que pasar una temporada en la enfermería de Cambrils. Allí se hallaba cuando estalló la persecución religiosa. Era una persona sencilla, servicial y de gran capacidad de trabajo. Junto con el Hno. Bertrán Francisco, se le encomendó acompañar a un grupo de Novicios y Escolásticos aragoneses a sus casas, pero antes de llegar, en Segunto, los interceptaron los milicianos. Llegados a Valencia y no pudiendo continuar a Aragón, distribuyeron a los chicos en las casas de familias amigas. En una de las visitas a los chicos, fueron interceptados, identificados como religiosos y detenidos. De los calabozos del Gobierno Civil, fueron trasladados a la Cárcel Modelo de Valencia. Al ser fusilado, el Hno. Elías tenía 35 años.

 

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Hno. Florencio Martín

Álvaro Ibáñez Lázaro
nació en Godos, Teruel el 12 de junio de 1913. Al día siguiente de su nacimiento, recibió el sacramento del bautismo. Ingresó en el Noviciado Menor de Cambrils el 10 de noviembre de 1927. Tomó el Hábito en el Noviciado de la misma casa el 14 de agosto de 1929. Empezó su apostolado en la escuela de la Barceloneta, en febrero de 1932. En el verano de 1933, pasó a la Comunidad de la Bonanova, en donde lo sorprendió la persecución religiosa. Hombre bondadoso y optimista por naturaleza, de carácter simpático y cordial. A estas cualidades se aunaban sus dotes para el arte y el canto. En julio de 1936, al dispersarse la comunidad de Bonanova, en compañía de los Hermanos Honorato Andrés y Ambrosio León anduvieron escondidos en la ciudad de Barcelona. Con ellos emprendió el viaje a Teruel y al deternerse en Valencia fueron interceptados.

 

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Hno. Honorato Andrés

Andrés Zorraquino Herrero
nació en Bañón, Teruel, el 18 de abril de 1908. El 27 de julio de 1920 ingresó en el Noviciado Menor de Cambrils y el 15 de agosto de 1924 tomó el Hábito en el Noviciado de Hostalets de Llers. Terminada su formación pedagógica y religiosa en el Escolasticado de Cambrils, empezó su apostolado en Tortosa y luego, sucesivamente, en Gracia, Barcelona, en 1931, y en Bonanova. De carácter serio, condescendiente y piadoso siempre se mostró solícito con sus Hermanos y alumnos. Hombre de oración personal, sencillo y competente en su labor docente. En julio de 1936, el Hno. Honorato corrió la misma suerte que la comunidad de la Bonanova: el 19 de abril los Hermanos de la Comunidad tuvieron que abandonarla y refugiarse donde pudieron. Con los Hermanos Florencio Martín y Ambrosio León, se puso de acuerdo para ir a su tierra: Aragón, lo cual implicaba pasar por Valencia. Emprendieron el viaje a pie y al llegar a Valencia se dieron cuenta que no era posible continuar hacia Aragón. En Valencia se hospedó en la casa de Doña Mercedes Marco Adelantado, en la calle Buenos Aires, 4 – 49, en donde más tarde se juntó el Hno. Florencio Martín. Los tres Hermanos intentaron ejercer su profesión. Al exhibir sus documentos de magisterio fueron identificados como religiosos y con eso bastó para que se decretara su ejecución.
Los Mártires son signo de la Iglesia, Cuerpo de Cristo, que continúa siendo perseguida y condenada a muerte en sus miembros, pero estos mantienen su vista fija en el alba gloriosa de la resurrección.




Esta es la lección que nos dan los Mártires, tanto los de ayer como los actuales. Debemos estar dispuestos a imitar su generosidad.
Aun sabiendo que la afirmación de su condición de religiosos los conduciría a la muerte, no dudaron en confesar su fe en Jesús y su pertenencia al Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.

Estos cinco Hermanos, ahora nuevos Beatos, no tenían otra ocupación que seguir a Jesús en la vocación a la cual Él los había llamado: Buscar la salvación de los niños y jóvenes, es decir, educar cristianamente, integralmente, a los niños y jóvenes, para el logro de su plena realización, como seres humanos, como cristianos.

Con su beatificación, sus nombres pasan a aumentar la constelación de santos y beatos del Mundo Lasaliano. Comenzando por San Juan Bautista de La Salle, nuestro Fundador y posteriormente por el Hno. Salomón Leclerq, primer Hermano mártir, durante la Revolución Francesa, garantizan que la fidelidad al Señor en el camino de la educación integral de los niños, niñas, jóvenes y señoritas constituye un camino de Evangelio.

Joven, maestro, maestra, colaborador lasaliano, padre de familia: este mensaje te invita también a ti a entregar tu vida por el Reino, desde el estado de vida que hayas escogido, en la actividad profesional que desempeñes. La causa del Reino hace que nuestra vida adquiera la dimensión religiosa que es fuente de alegría y fortaleza permanente, aún ante las pruebas más duras de la vida.

Junto a los nuevos beatos lasalianos hacemos y guardamos memoria de otros muchos mártires a quienes arrancaron violentamente sus vidas por la única razón de ser anunciadores de Jesucristo. Recordamos a nuestros mártires de Francia, México, Filipinas, Polonia, Vietnam, Guatemala, Colombia y España. También veneramos la memoria de tantos Hermanos y Colaboradores lasalianos que entregaron su vida gota a gota, día a día, trazo a trazo como una tiza en la pizarra, en el anonimato de la fidelidad cotidiana.

Y resuena en los oídos y en el corazón, la voz familiar de nuestro Fundador que nos dice: “todo el reconocimiento que deben esperar por haber instruído a los niños, particularmente los pobres, son injuruias, ultrajes, persecuciones y la misma muerte. Es la recompensa de los santos y de los hombres apostólicos, como lo fue Jesucristo, nuestro Señor” (Medit.155.3).

Beatificados el 11 marzo 2001.