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LaSalleCorralesClausuraCelebrar un cumpleaños es siempre grato. El recuerdo del mejor momento compartido, los buenos deseos para el tiempo que, ineludible, llegará después; pero vivir la celebración de 125 años de una presencia es algo realmente especial. No es fácil, en una sociedad como la nuestra, la continuidad; no es probable, en una sociedad como la nuestra, la permanencia; lo que antes se tenía por seguro, la esencia, parece inalcanzable. Y es que hemos clausurado, con una eucaristía y una comida, lo que durante dos cursos eran solo los preparativos de lo que se ha cumplido: 125 años de la presencia de los Hermanos de las Escuelas Cristianas en Los Corrales de Buelna.

Gracias a todos los que lo habéis hecho posible: quienes pusieron su ilusión inaugurando la obra, tantos que han seguido después su estela, las familias que confiaron en ellos, todos los alumnos y alumnas que pasaron por las aulas, el personal docente y no docente, habitantes de todo el Valle de Buelna que han respondido siempre tan generosamente a cualquier llamada.

Gracias, sobre todo, a ese hombre tan valiente que con intuiciones pedagógicas muy prácticas y, hombre a la vez, de profunda espiritualidad, lo arriesgó todo haciendo posible que muchos años después intentemos imitarle. Como emulamos también a quienes nos han precedido y ayer, seguro que desde un palco envidiable, nos contemplaban felices. Ellos nos enseñaron el valor del silencio que contrasta con el ruido de hoy, el trabajo callado, el servicio, la cercanía, la gratuidad… sin palabras. Que estas, las nuestras de hoy, sean un homenaje porque quizá no llegaron a saberlo. Que sean también un estímulo para que esa labor no quede inconclusa, porque la sociedad merece lo mejor de nuestros jóvenes, porque nuestra obligación será intentar que estén preparados para entregárselo. Nuestro fundador no se rindió nunca y en las crisis, meditaba; en la amargura de todos los sinsabores, sus pausas eran activas y esperanzadas y así, “de compromiso en compromiso” escogió y siguió el camino, su camino, el nuestro. Que su ejemplo sirva para que dentro de muchos años otra comisión, como hoy la nuestra, pueda dedicar alguna reunión a preparar el ¿…? aniversario.

Gracias a todos por habernos acompañado en esta feliz ocasión. Un abrazo especial a quienes no pudieron compartirlo, pero que no olviden que Salla indivisa manent también, en el recuerdo.

Comisión del 125 aniversario

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